Maduración de internet

Diego Rivera - El hombre Controlador del Universo - 1934 (detalle)

Internet no ha llegado a su grado de maduración, su impacto en el crecimiento es aún bajo y la brecha con su potencial todavía es amplia. Es clave dar cuenta rápidamente de las nuevas ideas y conceptos que dan forma al futuro: los desarrollos en la nube, la acumulación y procesamiento de una inmensa cantidad de datos, la inteligencia virtual. Las redes sociales han transformado el ecosistema de la vida cotidiana. En las organizaciones el impacto hace necesario nuevas habilidades y competencia. Como todo progreso, Internet tiene un lado oscuro: el control social, el espionaje y la guerra asimétrica son usos vigentes.
 
  • Internet se encuentra aún en su infancia. Internet ya está en todos lados: individuos, empresas, gobiernos. La red hace posible nuevos modelos de negocio y emprendimientos, promoviendo una radical innovación en el acceso, uso y provisión de productos y servicios. Es utilizada en todo el mundo, por casi todas las compañías, por casi 2bn de personas y continúa creciendo. El consumo y gasto relacionado con Internet es elevado (mayor que la agricultura, energía, investigación); no obstante, su desarrollo y peso en la economía es aún “bajo” contra el potencial futuro estimado. Los principales rasgos de su inmadurez de desarrollo son:
     

1. Reducido impacto en el PBI. Disímil de acuerdo a las regiones, aún dentro del grupo de países con niveles de desarrollo similar: llega a representar un 6% del PBI, mientras que el promedio para países avanzados es de 4%;

2. Los niveles de interactividad real aún son bajos;

3. Alta complejidad de uso para el perfil de usuario promedio mundial; 

4. La extensión de la infraestructura todavía no es suficiente para los requerimientos de velocidad de tráfico y volumen de datos para las aplicaciones disponibles y una experiencia de cliente satisfactoria.
 

  • Computación en la nube, Internet de las cosas, “big data” e inteligencia virtual. Los avances en Internet suceden a cada momento. Es clave dar cuenta hoy mismo de nuevas ideas y conceptos que  están dando forma a los desarrollos del futuro:
     

1. Computación en la nube. La información mundial se duplica cada 2 años. El concepto de cloud computing separa los recursos de IT (archivos y programas) de los dispositivos que utilizamos para acceder a ellos haciéndolos disponibles obviando la variable espacial. Esto crea una ventaja excepcional de reducción de recursos disponibles así como en la posibilidad de trabajo colectivo e interactivo. Se calcula que un 35% de los trabajadores maneja los datos desde la nube. El trabajo en equipo es hace que la producción y creación se realizan interactivamente.

2. Internet de las cosas. La fusión de lo físico con lo virtual da lugar a nuevas posibilidades de optimizar la utilización del tiempo, de la energía, de la información, de la comunicación; en definitiva, de capturar valor porque apalanca la interacción y multiplica el procesamiento y aprovechamiento informativo en todos los sentidos.

3. Big & smart data. La adquisición de datos se multiplica exponencialmente con Internet en  volumen y  velocidad. También se avanza en la posibilidad de procesar y actualizar esos datos en tiempo  real,  compartir, visualizar y conservar esos datos en forma sencilla y con costo reducido. La compañías de Internet más importantes (Google, Amazon) obtienen un alto porcentaje de sus ingresos a partir la provisión de información enriquecida para el desarrollo de otras redes de negocios y, seguramente, están basando en este desarrollo sus futuros modelos de negocio.

4. Inteligencia virtual. La racionalidad acotada del hombre en la toma de decisiones está mejorando con nuevos niveles de sofisticación. El procesamiento de datos que permite Internet facilita y colabora al proveer mecanismos para la elaboración de análisis más precisos, más completos y en tiempo real; teniendo una visión de la realidad más completa con menor inversión de esfuerzo y costos. Asimismo  la  automatización de rutinas y decisiones de mayor complejidad reduce el rango de errores y el tiempo de control y monitoreo sin afectar la calidad.
 

  • Vida, economía y trabajo en la nube. El despliegue del cloud computing se observa en todas las actividades de personas y organizaciones. Las actividades diarias aprovechan -más o menos intensivamente- dispositivos que utilizan Internet o la información que resulta de Internet: leer las noticias, reservar una cena, consultar un mapa de la ciudad, entre otras; no hay actividad en la que no se pueda rastrear la aparición o participación de la red. Es un incremento sustancial de las posibilidades así como de mejoramiento y optimización de las tareas y actividades que se desarrollan. El acceso inmediato y a bajo costo de información (de cualquier tipo y alcance), la coordinación de una reunión, tarea, el control y seguimiento de una tarea o gestión, la realización o monitoreo de una gestión son labores alcanzadas por la cotidianeidad de Internet. Ya resulta inimaginable una vida, el desempeño de una cantidad importante de trabajos en casi todos los sectores sin la presencia activa de la red. La nube ha facilitado y establecido que la interacción de determinadas tareas queden implicadas en el espacio virtual. La virtualidad de la red ha alcanzado todos los ámbitos, estableciendo un nuevo conjunto de parámetros y facilidades. Esta virtualización de la interacción es una instancia de permanencia que obliga a todos a convertirse en usuarios para poder ser parte y partícipes. 
     
  • Las redes sociales impactan en la gestión de las organizaciones. Surge el denominado management 2.0. Las nuevas tecnologías sociales, vuelven al trabajo y a las conversaciones más horizontales, abiertas, transparentes y globales. Esto desafía las prácticas tradicionales del management, generalmente basadas en la planificación jerárquica, el control y los premios y castigos. Por lo tanto, esta denominación no tiene que ver estrictamente con la web sino con algo mucho más central en el management: la producción de acción colectiva y efectiva. Este nuevo Paradigma 2.0 para la producción de acción requiere nuevas habilidades y prácticas. La utilización de herramientas colaborativas basadas en el uso de redes tecnológicas sociales no disminuye la demanda de competencias interpersonales y de capacidades de gestión y de liderazgo sino que las requiere en mayor medida.
     
  • El “lado oscuro”: el control social vía Internet. La dinámica comunicativa que ha habilitado Internet tiene una magnitud social. La red ha hecho innecesario el vector espacial para el desarrollo de actividades colectivas. En efecto, las distintas redes sociales operan como un mega-foro potenciando opiniones y posturas de cada cual. Al estilo de una gran vidriera se pueden observar, a gran velocidad y diversidad, los diálogos y debates que se postulan sobre cualquier temática o interés. El único requisito es la relevancia, que es otorgada por la alteridad, por el otro. La revolución informativa de Internet permite el seguimiento y monitoreo de las actividades que realizan las organizaciones -públicas y privadas-, y a partir de ello formular apoyos y críticas. El dato capital es que ahora lo importante es el mensaje y el mensajero y no el medio. La masividad está a la vuelta de la esquina. La multiplicación de dispositivos y de  conexiones a Internet hacen que resulte prácticamente imposible reducir la transparencia en las actividades de gobierno del Estado y de las empresas. La gente está haciendo propio el empoderamiento social tanto en su rol de ciudadano, empleado, consumidor. Las organizaciones son más responsables o mejoran las posibilidades de medir y monitorear la responsabilidad con menores costos. La presión social se siente en cada momento y ante cada acción. La velocidad de reacción social se ha elevado como nunca antes y las organizaciones no han encontrado aún -salvo excepciones- rutinas o mecanismos para sortear estos embates. La falta a la promesa de la propuesta de valor -pública o privada- no resulta ahora anecdótica sino trascendental para el ciudadano o para al consumidor a la hora de elegir -o de volver a elegir-. La masividad de Internet convierte a muchas de las acciones que se derivan a partir de ella en una amenaza. Cada vez son más frecuentes las informaciones o filtraciones que dan cuenta de actividades de control, de espionaje, de utilización indebida de información personal y privada, tanto por parte de los gobiernos como por parte de las corporaciones. El monitoreo de patrones de conducta en la red ya es habitual y no requiere de herramientas de alta sofisticación. La presencia a gran escala de sistemas de monitoreo de la actividad está convirtiendo a Internet en una gran pantalla pública. La discusión de la libertad vs. seguridad continúa. La normativa del uso de internet todavía no ha alcanzado un nivel mínimo de regulación operativa. La velocidad del avance tecnológico se encarga de que periódicamente resulten obsoletos los mecanismos de regulación de internet y de las posibilidades de hacer efectivas las restricciones -violación a la propiedad intelectual, ofensas, utilización de información privada-. No se ha encontrado una forma razonable y útil sin violar los elementales principios de la libertad. La tentación de la censura y de la restricción en la utilización se verifica en mayor o menor medida en todos los países con ejemplos extremos como China o Cuba.