Volatilidad e incertidumbre crecientes

Jeffrey Kross - Money Tree - 2011 (detalle)

El mundo sufre niveles de volatilidad e incertidumbre cada vez mayores. Los riesgos derivados son más difíciles de detectar y  predecir. Las empresas y los profesionales no están necesesariamente preparados para el actual nivel de equivocalidad del mundo.
 
  • Debilidad de las economías centrales, cambio del eje hacia los BRIC’s y el potencial predominio de China en el largo plazo. Los países centrales pierden el liderazgo de la economía a partir de la inestabilidad generada por las crisis de la década pasada. La post-crisis de 2008 demostró la incapacidad de enderezar la economía. La falta de reacción y la lenta recuperación aceleraron que los países emergentes se posicionaran como motores del crecimiento.
     
  • La volatilidad y especulación financiera. Los efectos de la crisis de 2008 (caída del precio de los activos, aparición de productos sintéticos ­tóxicos, pérdidas patrimoniales de primeras firmas financieras mundiales) provocaron que los administradores de fondos de capital del mundo buscaran  seguridad y control de riesgo (flight to quality) para sus inversiones. El crecimiento de la demanda facilitó que los países emergentes accedieran a la liquidez creciente a bajo costo como no se recuerda en muchos años. La ‘necesidad’ de nuevos negocios de estos fondos, junto  a niveles de riesgos aceptables incrementó la variación y rotación de capitales financieros, sin afectar demasiado la rentabilidad. También se observan grandes sumas de activos financieros en sectores donde antes era limitada (p.e. Commodities).
     
  • Volatilidad en demanda, precios de los commodities, tipos de cambio y costos laborales. Los cambios estructurales -y los efectos de la post-crisis- aún no han sido completamente asimilados en forma estructural. Las variaciones son profundas y violentas. La participación más activa de nuevos actores, como los BRIC, impulsa significativas variaciones en la demanda de consumo, en la oferta de productos y en la movilidad de capitales y de trabajo. Como aún no son claros los efectos del ajuste en las nuevas realidades,  no se puede decidir con certeza. La inclusión de los sectores medios incrementa la demanda pero también hace volátil su evolución. La movilidad de capital (segmentos financieros con mayores fondos y operaciones cada vez más globales) y del trabajo (migraciones, trabajadores internacionales) impacta en la cotización de los tipos de cambio y sobre precios y salarios. El fabuloso flujo de inversiones a los países emergentes ha incrementado ha aumentado el costo laboral de países que anteriormente competían en base a salarios bajos. La intervención de los gobiernos no logra contener el impacto de la mayor volatilidad y hasta la incrementa, al intentar regulaciones  y mayor cierre de la economía.
     
  • Incremento de los riesgos sistémicos y de difícil anticipación (“Cisnes negros”). La mayor volatilidad en precios y cotizaciones aún no ha creado los mercados que permitan su arbitraje y cobertura adecuados. La interconexión de los mercados (commodities más financiero) y el surgimiento de nuevos productos y nuevos mercados plantean eventos extraños de amplio alcance y  alto impacto, que resultan difícil de prever. Los modelos y métodos de previsión usuales no logran interpretar estas novedades, y los nuevos modelos de estimación aún no han podido ser testeados debidamente. A la falta de mecanismos y programas de tratamiento de riesgo se  suma el carácter sistémico de los eventos, que van mucho más allá de los financieros. No sólo resulta complicada su anticipación, sino que además el tratamiento y morigeración se convierten en situaciones de un nivel de complejidad que requieren sistemas organizacionales de una sofisticación de gestión que aún no se cuentan en las empresas ni en los organismos públicos.
     
  • Presiones regulatorias y sociales crecientes justo en los países en desarrollo. Los riesgos sistémicos tienden a  impactar en la sociedad como  conjunto (crisis financieras, crisis gubernamentales, demandas de políticas públicas). Los efectos desbordan los límites de las empresas y afectan la vida en común. Las sociedades buscan reducir o neutralizar el golpe negativo (y a veces fomentar el positivo) promoviendo acciones regulatorias. Grupos organizados se instituyen con el fin de buscar la limitación del accionar de esas fuerzas principalmente en tres áreas: ambiental, comercio, finanzas. La distinta velocidad relativa de la innovación frente a  la capacidad estatal de captar, comprender y regular estos desarrollos definen un desafío formidable. Se opta entre regular por demás –preventivamente reducir la actividad por si acaso– vs. regular por de ‘menos’ –dejar que las fuerzas del mercado actúen hasta que se logre un acabado entendimiento de lo que sucede y los efectos que causa–.
     
  • Trade-off: Compensación y ventaja relativa se reflejan en la construcción de la imagen de marca. Es imposible establecer una estrategia comercial efectiva sin tener en cuenta rasgos y perfiles específicos de cada demanda y del consumidor. La segmentación espacial ya no representa una ventaja.
     
  • B2B2C. Las formas de innovación tecnológica y la creciente necesidad de las organizaciones de automatizar, mejorar y lograr superiores niveles de eficiencia y seguridad en sus procesos, la oferta de soluciones business-to-business (B2B) y business-to-business-to-consumer (B2B2C)  están incrementando exigencia, alcance y  sofisticación. Mejorar la experiencia del consumidor, poder llegar a más mercados, mejorar  la eficiencia de los procesos, reducir los costos de TI hace que las empresas se decidan cada vez más a enfocarse en el núcleo de sus ventajas competitivas e intenten contar con terceros “socios” para llevar a cabo las tareas, que aunque de importancia, no son las esenciales y propias del emprendimiento. La empresa gestiona la cadena de valor mejorando su competitividad a partir de analizar, entender y lograr acuerdos satisfactorios y dinámicos y también de administrar los potenciales riesgos. El mercado se extiende, para atrás y para adelante. De esta manera, los servicios de TIC y redes, servicios de comunicación, servicios de administración están siendo “transferidos”  para ser realizados incluso en otras geografías y momentos. Los servicios generales, de contratación de personal, de logística también son casos donde con mayor frecuencia se recurre a terceros para ser cubiertos.
     
  • Hipercompetencia. Esta tendencia, ya identificada a comienzos de los ‘90s, sigue ganando fuerza y es  factor multiplicador del poder creciente de los clientes. La deconstrucción de las cadenas de valor tradicionales junto con la proliferación de compañías de conocimiento intensivo han configurado una ecología empresaria donde los competidores emergen cada vez con mayor frecuencia de lugares inesperados, con propuestas disruptivas y con una capacidad de reacción superior a los jugadores previamente conocidos; son ejemplos cada vez más comunes los de Apple en la industria del entretenimiento, Google en la inteligencia de negocios para terceros, Amazon en las industria del libro primero, del retailing general luego y del big data hoy. La hipercompetencia se ha instalado en un gran número de sectores como la industria farmacéutica, las telcos, los fabricantes de equipos informáticos, las automotrices. En los Estados Unidos de América en la década de los 50s las industrias hipercompetitivas no existían, solo había sectores de competencia monopolística e industrias con producción basada en recursos En la década de los ‘70s los sectores de hipercompetencia contaban con un 25%, en los ‘80s con un 60% y han venido ocupando mayor espacio hasta posicionarse en un 80%, en detrimento de sectores de competencia monopolística. Las industrias basadas en recursos ha mantenido un nivel estable alrededor del 15% - 20%.