¿Sabes si la Inteligencia Artificial de tu empresa está monitoreando tu productividad?

| 20 de agosto, 2022

La primera edición del “Foro sobre Inteligencia Artificial y Humanismo” que realizamos este año se fundó en la intención de iluminar cómo el futuro es hoy en términos de la articulación entre los seres humanos y la infobiotecnología que creamos.

En la apertura del mismo Mariano Barusso señalaba que de la mano de los innegables beneficios que estos avances traerán (y están brindándonos), también debemos estar atentos a las tendencias que nos hacen humanos: los impulsos vitales y destructivos, en el uso de cualquier tecnología.

Esta nota de Jodi Kantor y Aria Sundaram para The New York Times nos presenta una de las caras oscuras del uso de la IA: el control constante de la supuesta productividad de los trabajadores, por indicadores de actividad que, inclusive, pueden ser superficiales o no representativos de la verdadera contribución de esos trabajadores (sin que esta distinción importe mucho con relación a lo preocupante de la extensión de este tipo de controles).

En el desarrollo de la misma, los testimonios directos de profesionales se entremezclan con los nombres de compañías grandes y conocidas globalmente, muchas de las cuáles invierten millones de dólares en la promoción de sus políticas de diversidad e inclusión.

En el caso de muchos roles operativos este tipo de control directo de la actividad no es una sorpresa, sino más bien una sofisticación de los métodos de vigilancia históricos. Sí pareciera ser una inquietante novedad para posiciones ejecutivas de mayor responsabilidad y gestión de complejidad. En ambos casos, es una práctica preocupante y cuestionable frente a la que debemos estar atentos.

Estamos frente a una gran oportunidad para #HumanizarElFuturo, pero también, de revitalizar la organización burocrática del pasado en instrumentos de control más precisos, invisibles y poderosos.

Es por eso que debemos mantenernos despiertos, sensibles y atentos. Porque somos humanos, complejos y contradictorios, y porque nuestras organizaciones siempre van a distar de cualquier ideal de perfección redencional.

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